Un hombre de paz, por y para la paz
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Dijo el Maestro en los Evangelios que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. En este blog dedicado no solo a los impuestos, considero oportuno expresar una opinión sobre algo más elevado que la cuestión hacendística o tributaria, y referirme al sentido trascendental del ser humano, a la fe, y a la enorme manifestación de comunión de la sociedad española que se ha vivido en Madrid estos días con motivo de la visita de Su Santidad, el Papa León XIV.
El Papa está contento en España y se le ha visto muy contento en Madrid. Es un Papa cercano, misionero, encantado de saludar y de estar con la gente, que incluso ha declarado que si bien el Papa es de todos los equipos, Prévost es del Real Madrid. Inteligente, matemático, que escucha y que tiene una mirada trascendente. Y muy preocupado por el peligro de que la Inteligencia Artificial nos convierta en sus esclavos y animándonos a que no dejemos de ser humanos, que es lo que nos caracteriza con nuestras virtudes y defectos.
El Papa escucha, y se aprecia que toma nota de todo. Su sonrisa simpática delata la complicidad de quien se encuentra feliz entre la grey, de quien se alegra de la celebración de la vida orando a Dios como Cristo nos enseñó, ejemplar sucesor de Pedro guiando al rebaño y divirtiéndose haciendo “six-seven” o escuchando actuaciones musicales.
Es un Papa positivo, alegre, inteligente y con una proyección que recuerda a la del Santo Padre Karol Wojtyła.
En los convulsos momentos que vivimos en España y en el mundo, es toda una bendición tener un referente moral, símbolo de rectitud y coherencia, que, como sucesor de Pedro, se constituye en la roca, la piedra, sobre la que se erige la Iglesia y a la que se aferra la Cristiandad, a la que se ancla en las turbulentas aguas de los acontecimientos, desde la que parte, con firmeza en sus valores, para progresar hacia el cielo, alzando la mirada.
Fue muy elocuente la respuesta de León XIV en su reciente viaje a África ante las críticas de Trump. El Papa respondió mencionando que su mensaje es el Evangelio y que no entra en debate con el presidente de los Estados Unidos. El Papa es un líder en un mundo de dirigentes con egos exacerbados. El Papa destaca por la veracidad de su mensaje universal, la transmisión de la Palabra revelada por Cristo, y la fuerza de esa Verdad le concede la autoridad moral de quien es mensajero de la Palabra.
Al contrario de muchos líderes políticos, el Papa no se debe a un conjunto de votantes a los que deba agradar, o a un programa político repleto de promesas improvisadas en una campaña electoral. El Papa no tiene un programa político al uso, tiene una misión y esa misión mira a la vida eterna, a la comunión con Dios a través de Cristo, difundiendo la Palabra con la ayuda del Espíritu Santo.
Este mensaje, revolucionario hace dos mil años, sigue siendo una revolución en la actualidad y, a pesar de desacertadas críticas por parte de alguna actriz, continúa expandiéndose y arraigándose entre los más jóvenes, que han acabado descubriendo el vacío de las redes sociales y sienten la necesidad de búsqueda del Creador, la comunión con el resto de congéneres y el hermanamiento en la sociedad, percibiendo cómo la fe llena sus corazones, ensancha sus horizontes y les da fuerza para los desafíos a los que deben enfrentarse.
Todo ello porque la Palabra no es un mensaje vacío con el que se pueda hacer “scroll”, es Verdad revelada y cala en las personas, que acabarán buscando y sintiéndose asombradas ante el misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Y descubrirán en Jesús un amigo, un compañero de viaje como aquel que vieron los caminantes a Emaús, que le reconocieron al partir el pan.
Jesús está entre nosotros y por medio de León XIV congregó a tantos fieles en Madrid como el día en el que obró el milagro de los panes y los peces.
Lo revolucionario del mensaje de Jesús es que no es un hecho aislado en la historia, sino que es Verdad revelada, permanente, que asombró -y desconcertó a los poderosos- en Galilea hace dos mil años y que continúa asombrando, porque fue, es y será una verdad eterna.
Espero profundamente que el mensaje del Evangelio comunicado por León XIV al mundo sirva por y para la paz, porque proviene no solo de un hombre sabio e inteligente, sino también de un hombre bueno, cuya rectitud, bagaje y coherencia son irrebatibles ante las dinámicas del corto plazo y el éxito a costa de los demás, pues tienen miras más altas en las que toda la humanidad cabe para compartir el reino de los Cielos.
El clamor al cielo vivido en Madrid el 7 de junio en la misa en Cibeles es todo el grito de una sociedad por el bien, la paz y el amor de Dios.
Dios quiera que toda la humanidad, creyentes y no creyentes, compartan los buenos deseos, aspiraciones y sentimientos de fraternidad que el Papa despierta a su paso y que este hermanamiento convierta el mundo en un lugar más humano.
Su ejemplo es inspiración para todos, ojalá alfombre el camino para que el mundo encuentre la paz y la concordia.
Antonio Morales Martín, Inspector de Hacienda del Estado.
*Todas las opiniones expresadas en las publicaciones del blog «NOSÓLOIMPUESTOS» son de la exclusiva responsabilidad de sus autores, pudiendo no coincidir con las de IHE