Un drama en Valencia
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Escribo este texto en domingo, cinco días después de la catástrofe natural que ha asolado mi tierra, Valencia, destrozando una parte del territorio y, lo más importante hoy, segando las vidas de muchísimas personas.
Mi padre me contaba de la riada de 1957, en muchos edificios había una marca que simplemente rezaba “hasta aquí llegó el agua”, y, aunque fuera años antes de que naciera, todos en Valencia teníamos presente la “riada”, que segó muchas vidas, posiblemente más que las reconocidas oficialmente.
En 1982, muy cerca de Valencia, se produjo otro desastre natural del mismo tipo, la “pantanada” de Tous. También hubo fallecidos, por fortuna muchos menos que en la riada, y cuantiosos daños materiales.
Todas estas desgracias en octubre, por efecto de lo que antes se llamaba la “gota fría” y ahora DANA.
Valencia, en realidad toda la cuenca mediterránea, es una zona propensa a las inundaciones. Lo estudiábamos en los libros de geografía de la EGB. En el mediterráneo hay ríos cortos, poco caudalosos, pero propensos a grandes crecidas y desbordamientos por las lluvias torrenciales de otoño. Esas grandes inundaciones de los ríos y barrancos han dado a la vega de Valencia sus terrenos de aluvión, feracísimos, pero con un riesgo que, cada cierto número de años, se hace presente.
Eso no quiere decir que haya que resignarse. Tras la riada del 57 en Valencia se acometió una obra titánica, desviar el cauce del río Turia por un nuevo trazado, al sur de la ciudad, y darle un cauce nuevo, capaz de absorber hasta más de dos veces los llegados en la riada de 1957, a la que se denominó “Plan Sur”. Era la opción más costosa de las tres que se plantearon para evitar nuevos problemas en la ciudad, pero se decía que era la más segura. El martes, con unos caudales mayores a los de la riada (o eso han dicho), este nuevo cauce, que normalmente vemos seco, se llenó hasta un máximo del 60% de su capacidad. El gran empeño del Estado en los años 50 para Valencia funciona.
Ese proyecto tuvo un coste astronómico para la época de 7.000 millones de pesetas; unos 400 millones de euros a valor actual, que no parece tanto, pero piénsese que el Presupuesto del Estado era en ese año 1957 de unos 48.000 millones de pesetas, unos 2.700 millones de euros, frente al presupuesto estatal actual de 694.000 millones de euros, y además sin que existieran en esa época las Comunidades Autónomas, que asumen gasto del que llevaba adelante el Estado en aquellos años. La financiación de una obra de esa magnitud tuvo necesariamente que ser imaginativa, con aportaciones del Estado y del Ayuntamiento y la Diputación, que obtuvieron estos entes, cuya financiación era escasísima en esas épocas, con fórmulas particulares. Aun recuerdo, siendo yo joven y muchos años después de construido el nuevo cauce, que se seguía pagando por los valencianos una pequeña contribución para la financiación de su construcción: cada carta enviada desde Valencia debía llevar un franqueo adicional de 25 céntimos, con una serie de sellos especiales que llevaban la leyenda del Plan Sur.
Como ocurriera en 1957, en el que las lluvias fueron mucho mayores en las cuencas altas que en la ciudad de Valencia, también en este 2024 las lluvias han caído con mayor fuerza en las cabeceras de unos barrancos. El barranco del Poyo, hoy famoso y del que desconocía su nombre, a pesar de haber cruzado miles de veces en mi vida, en diversas localizaciones, también recogió las lluvias torrenciales caídas en el interior. Se desbordó a media tarde en poblaciones altas y se sabía, según dicen todos los expertos, que ese caudal monstruoso iba a causar inundaciones en toda su bajada. No hubo ningún aviso hasta las 20,13 horas, cuando ya era muy tarde, se había desbordado y atrapado a muchísimas personas, causando el desastre que ahora vemos. No sé quién, ya que unos culpan a otros y los otros a los unos, pero algo y alguien fallaron clamorosamente y son responsables, no ya de la destrucción, que no se podía evitar, pero sí de haber convertido el sur de Valencia en un inmenso cementerio. Y todos los que tengan alguna responsabilidad, por pequeña que sea en ese fallo, si tuvieran algo de decencia, deberían irse a su casa y dejar las responsabilidades públicas.
El martes no se podía haber evitado la destrucción, pero sí que se pudo evitar antes. Además de las actuaciones de mantenimiento de los barrancos, que siempre se citan cuando pasan estas cosas, están recordando que existió un proyecto para construir una presa relativamente pequeña en la cabecera de este barranco del Poyo, que si no hubiera eliminado, al menos hubiera reducido, mucho los efectos catastróficos de esta avenida. El coste de la misma, en este momento y visto el mal causado, suena ridículo, unos 40 millones de euros en 2004. Se descartó, como siempre, por motivos políticos, ya que la presa se coló en Plan Hidrológico Nacional, aunque realmente no tenía nada que ver con los proyectos de trasvases que supusieron el gran motivo de oposición política al Plan, y era una promesa electoral del Gobierno que entró en 2004 derogar el Plan Hidrológico Nacional de los “otros”. El daño colateral de ese enfrentamiento político fue esta presa proyectada en el barranco del Poyo, el motivo particular aducido la falta de recursos presupuestarios, y todo ello a pesar de que la misma se definía como una infraestructura contra las avenidas que periódicamente sufría el barranco. No se hizo, en 2005 inaugurar pantanos ya se debía ver como cosa de Franco y, por tanto, descartada. No cabe culpar al cambio climático, la huerta de Valencia tiene 10 metros de tierra de aluvión que se han acumulado desde hace millones de años, porque aquí siempre ha habido lluvias torrenciales en otoño; no cabe culpar a que se ha construido en tierras inundables, pues es la inercia de las personas en la Historia, que se han concentrado, desde siempre, en los lugares fértiles y donde pueden encontrar un mejor vivir, como Mesopotamia o Egipto, que dieron las primeras civilizaciones en las tierras inundables de ríos. Ahora mismo, que disponemos de las tecnologías, sino para dominar, al menos para aplacar, a la naturaleza y hemos podido hacerlo, y no lo hemos hecho por culpa de políticos y sus satélites subvencionados.
El miércoles ya nada se podía hacer, el sur de Valencia amaneció arrasado. No había agua, no había luz, no había cobertura telefónica, las calles estaban cubiertas de barro, con montañas de coches y destrozos varios, desde puentes, casas y otras obras a árboles arrancados. Personas habían perdido la vida y muchas más todo lo que tenían, y en ese momento no tenían nada para comer ni una gota de agua para beber.
Pero nadie apareció por allí.
Unos dicen que los otros tenían la competencia, los otros que los unos tenían que asumir la competencia por la magnitud del desastre, y los servicios públicos que deberían acudir paralizados , esperando una orden que nunca llegaba, sin movilizar todos los recursos para dar la ayuda que tanta falta hacía para la población. No nos cansamos de decir, especialmente nosotros, funcionarios, la gran preparación y efectividad de las administraciones, pero la verdad es que se ha demostrado que la cadena que somos falla donde falla el eslabón más débil. Y yo creo seriamente que ese eslabón más débil son unos políticos rastreros que no han querido asumir su responsabilidad y que pretenden que esta tragedia le pase factura al contrario, y les importa una mierda quien sufra y cuanto sufra, siempre y cuando saquen su triste puñado de votos.
En este vacío apareció la ciudadanía. Miles de valencianos y gentes de otras partes de España, montones de hispanoamericanos y jovencitos de Erasmus, todos echando un cable, llevando agua, comida, lejía y otras tantas cosas que se necesitaban, compradas de su bolsillo, y también cargados con palas, cepillos y escobas, arrimando el hombro, limpiando casas y calles. Impresionante, de todas las edades, pero sobre todo jóvenes, esa juventud en la que los mayores no confiábamos, que pensábamos que no les preocupaba más que las redes sociales, trabajando sin descanso, dejándose la piel por ayudar a los vecinos, en la mayoría de los casos desconocidos. No puede olvidarse a los cientos de tractoristas, empresas con maquinaria pesada, hasta propietarios de todoterrenos y camiones, que han acudido a retirar coches y otros obstáculos pesados, tratando de dejar practicables los pueblos y calles.
Mientras, el Estado y la Generalitat, alimentados con miles de millones de euros, casi ausentes. Es verdad que todos los que andaban por allí, fueran policía municipal, guardia civil o protección civil, hacían lo que podían, pero descabezados, intencionadamente descabezados, diría yo. Se decía que estaban llegando los primeros efectivos de la UME, el número era escasísimo para la magnitud de lo que hay allí, y prácticamente nadie los vio. Y los políticos a lo suyo, uno que si el otro tiene que pedirlo y el otro que si el uno tiene mandarlos. Un cuerpo, el de los servicios públicos, esperando órdenes que no llegaban de un cerebro vacío, ocupado por políticos malos y de malos sentimientos.

Entre tanto, además, poniendo palos en las ruedas a los voluntarios que iban a ayudar. Desde organizar un servicio de autobuses que se suponía que era para llevarlos a los lugares donde más falta hicieran, que se tradujo, finalmente, en un descontrol de salida, retrasada horas, conducción a sitios innecesarios, y devolución sin que hubieran podido hacer nada; a multar coches que estaban, mal aparcados, pero sin impedir la circulación en calles de Valencia, lejos de la catástrofe, desde donde los voluntarios caminaban unos cuantos kilómetros cargados como burros para llevar cosas a la gente que las recibía con lágrimas de agradecimiento en los ojos; hasta acabar, hoy domingo, prohibiendo el acceso a las poblaciones afectadas para no impedir los trabajos de los servicios públicos. Todo el mundo entiende que deben dejarse despejados los caminos para que accedan los servicios de emergencias, que el trabajo más importante es de la maquinaria pesada y camiones que retiran las cicatrices más visibles del desastre; pero todas las personas afectadas dicen que, además, siguen faltando muchas manos y brazos y que esa ayuda es bienvenida. Es verdad que hoy se ha empezado a ver, en algunos sitios, mayor llegada de los servicios públicos a ayudar, pero muy insuficiente para el desastre que hay.
Al final, entiéndanlo ustedes o no, cuando el mayor contingente de vehículos de servicios públicos que han visto en Paiporta desde el martes era la comitiva de los Reyes, el Presidente del Gobierno, y el President de la Generalitat, es normal que la gente se enerve y les grite insultos, les tire barro, y hasta si mucho me aprietan, que, si hubieran podido, los hubieran colgado a cada uno de ellos de alguno de los árboles que no han caído. No, no son violentos, como ha dicho el Presidente del Gobierno, después de huir entre insultos, es gente asqueada, abandonada a su suerte cuando más lo han necesitado, harta de un macroestado que siempre dice que nos va a cuidar y proteger, y no lo hace, ni en las duras, ni en las maduras, pero que siempre está ahí para nutrirse de nuestros esfuerzos, para que finalmente los políticos sin preparación ni sentido común manejen presupuestos desmesurados que se gastan en vaya usted a saber qué, cualquier cosa que crean mejor que en una presa para prevenir este desastre anunciado. Es verdad que los Reyes, al menos, han tenido la gallardía de aguantar la lluvia de barro y de hablar con la gente, tratarles de escuchar, aunque si quieren mi opinión, hubiera preferido ver al Rey, con uniforme de campaña, al frente de un regimiento de zapadores, tratando de solventar problemas. Si uno es el jefe de unas Fuerzas Armadas que están deseosas de ayudar y ve la magnitud del desastre, tiene la obligación moral de olvidarse del Presidente, de la Ministra, y de quien sea, y movilizar a quienes al oír la orden del monarca hubieran puesto rumbo directo a ayudar. Y mañana Dios dirá, si el Gobierno lo quiere tirar de España, se iría en todo caso con la cabeza muy alta, y muy probablemente a quien tiraría los españoles de España sería al Gobierno.
Y yo, ¿con qué cara y para qué me voy a sentar mañana frente a un ordenador para seguir ordeñando a la población para alimentar al monstruo que han creado y que vampirizan estos políticos inútiles, que tienen a la Administración como quien tiene un juguete que maneja a su antojo?
Javier Bas Soria, Inspector de Hacienda del Estado
*Las opiniones expresadas en las publicaciones del blog «NOSÓLOIMPUESTOS» son de la exclusiva responsabilidad de sus autores, pudiendo no coincidir con las de IHE
No estoy en absoluto de acuerdo con su opinión sobre la actuación del Rey de España cuyo comportamiento ayer me pareció ejemplar. Escuchando, acompañando, entendiendo la frustración y consolando a un pueblo desesperado. La reacción de la población de Paiporta es comprensible ante la magnitud del calvario por el que están pasando, pero criticar la actuación del Rey cuando aquí el máximo responsable de esta tragedia es el presidente más inepto, irresponsable e incapaz que ha tenido España en toda su historia, me parece injusto. Tomar el mando de las Fuerzas Armadas en el clima político en el que nos encontramos es muy delicado y precisamente contribuiría al caos que quiere provocar Pedro Sánchez y los grupos políticos nacionalistas que lo apoyan, y no verlo es estar ciego.
Para mí, la que está ciega es usted.
María Pérez …. Tú eres afectada directamente por la catástrofe ???? …. Porque si no lo eres lo que tienes que hacer es ponerte unas botas, una escoba y AYUDAR.
ESA VISITA ES OTRO GRAN ERROR MAS DE LA INCOMPETENCIA QUE TENEMOS EN ESTE PAIS.
Extraordinario artículo. Comparto plenamente tu opinión y el dolor por el sufrimiento de las víctimas, agravado por el espectáculo de incompetencia y falta de sensibilidad de gobernantes que ni saben ni dejan hacer a los que saben.
Lamento profundamente haber escrito esta entrada. Solo deseo, para hoy, que no haya más fallecidos, para mañana, que se despeje toda la destrucción, para pasado, que comience y avance a buen paso la reconstrucción. Y para el futuro, que se tomen medidas para que esto no se repita en ningún lugar de España. Ojalá los políticos compartieran esto.
Le felicito muy sinceramente. Pensamientos como el suyo nos devuelven la confianza en el ser humano y nos permiten distinguir entre las “judias blancas y las negras”.
Pienso que tiene toda la razón el Sr Bas Soria y que este episodio histórico debe significar y tener un antes y un después de esta situación política de España.
Tenemos un Estado FALLIDO y los compatriotas mejor preparados deberían iniciar un nuevo periodo constituyente .
Viva Valencia y Viva España.
Muy interesante conocer todo el detalle de las crecidas, del barranco y de los proyectos fallidos para solucionarlo.
Esa información nos conduce desgraciadamente a la conclusión de la ineptitud (siendo muy discreta en la calificación) de los políticos pero también a la responsabilidad que tenemos los ciudadanos en ello. Si eso es así, a ver cómo actuamos ahora.
Igual de grave es la ruindad de espíritu de todos ellos que les ha llevado a no prestar auxilio desde el primer momento. También está por ver qué hacemos al respecto.
Que bueno sería pedir la dimision de todos ellos, no desde los partidos contrarios sino desde organizaciones, foros ciudadanos y plataformas de todo tipo, al margen de siglas políticas.
No participo en estos debates de la web, paro las circunstancias lo merece, el articulo lo merece. Felicidades por la explicación de los datos y el comentario o artículo.
Estoy en todo de acuerdo con el Sr. Javier Bas.
Para ser barrendero te piden lo que para mi época era el EGB, para ser político solo tienes que estar afiliado en un partido y tener un buen amigo allí.
Sin formación profesional, sin sentido común, sin responsabilidad de los actos y con mucha ambición de poder, puedes ser político de altura en España, y como se blindan para todo, vivir del cuento de por vida.
Solo viendo los debates del parlamento y la forma de hablar, teníamos que saber a quién hemos votado todos, a uno o a otros me da igual, no se salva nadie de la quema, ni uno.
Las próximas elecciones no deberíamos de votar a nadie de la panda de políticos chupópteros de poder.
El funcionario esta para servir y trabajar para el pueblo, que es quien les paga la nómina, como el empresario a sus empleados.
Cuando los empleados no van al trabajo, roban y hacen mal su trabajo que pasa, en la vida normal…se le despide.
Por favor, pidamos un mínimo para gobernar el país, nuestros hijos hacen estudios de todo tipo para ser algo el día de mañana, si no, no los querrán en ninguna empresa ni pondrán gestionar nada.
Los políticos que votamos no sabemos ni que titulación tienen ni lo que han hecho anteriormente.
Bueno, yo cuando algo me sale mal, siempre me culpo de ello, he intento mejorar para que no vuelva a ocurrir o pongo los medios, yo también me equivoco.
Y esto que ha pasado también es culpa mía en parte, por votar a esta gente.
Lo siento.
Buenos días. Gracias por el esfuerzo que de ordinario dedicas a mantener con temas de interés este cuaderno de la asociación. Amargura y desilusión por la incapacidad de las administraciones en dar una rápida y eficaz respuesta a la catástrofe que se ha llevado tantas vidas y ha causado tantos daños. Optimismo al ver que personas de a pie eran capaces de llegar allí donde esas administraciones, tal vez los políticos al frente, que no dirigentes, no lo hacían.
Puede ser hora de tomar conciencia de ello.
Muchas gracias Sr. Bas Soria
Es importante su artículo como el de algunos otros, para que tengamos conciencia de lo importante que sigue siendo la gente corriente con su ayuda y solidaridad, frente a los politicos que no dan la talla por su poca o nula preparación, y mucho sectarismo.
España con Valencia!!!
Muchas gracias por la explicación tan clara y detallada , fácil de entender por cualquiera que pierda unos minutos de su tiempo , estoy completamente de acuerdo , y muy triste al pensar que hay españoles de primera y de segunda
Bravo!¡!!!
Bravo y qué valiente eres. Necesitamos un cambio de 180 grados en España o acabaremos en la más absoluta de las miserias.
Enhorabuena por este brillante artículo. Mi más sincero agradecimiento por resumir el sentimiento del pueblo valenciano ante la ignominia de nuestros gobernantes.
Otro funcionario valenciano harto de los inútiles que nos desgobierno.
P.D.: Como muestra un botón: a los docentes que nos estamos dejando los cuernos junto a innumerables voluntarios venidos de mil y un sitios (solo el pueblo salva al pueblo) para tener lo antes posible en condiciones nuestros centros, las únicas comunicaciones que estamos teniendo de nuestros diversos inspectores, son o bien para desentenderse de posibles accidentes, o bien para directamente prohibirnos continuar con nuestra labor. Afortunadamente no tengo noticias de ningún centro en el que hayan acatado las órdenes de semejantes desalmados (que quede bien claro que en ningún centro se ha hecho absolutamente nada si se albergaba la más mínima duda en cuanto a la peligrosidad de las labores de limpieza).
Hola Javier como inspector de Hacienda funcionario que vive bien cosa que me alegra no lo dude le pido una cosa haga lo posible por suspender las partidas destinadas a la compra de armamento F-16 , Carros de combate , misiles etc que no sirven para nada nunca .
Ahi tiene usted ya todos los recursos para ayudar al pueblo en esta u otras catástrofes y deje de meter a todos en el mismo saco pues hay muchísima diferencia entre los grupos políticos que lo privatizarían todo y los que no .¿Necesita que le explique la diferencia o no ?