No quisieron verlo (España centrifugada)
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Acaba de publicarse en Amazon Kindle mi libro titulado NO QUISIERON VERLO (España centrifugada). Con él, pretendo contribuir a la adquisición de una visión completa de la evolución que ha experimentado el sistema de financiación autonómica, desde su tímido inicio (en los años 80) hasta derivar en la situación presente, marcada por la inadmisible financiación singular que exige Cataluña. Además de delirante, se traducirá en gravísimas consecuencias para el conjunto de España: romperá la unidad del espacio fiscal, representará un aumento de financiación para este territorio de 26.000 millones de euros anuales del que no dispondrán los demás y sentará las bases de una independencia política de hecho.
Sin perjuicio de algunos anexos a los propios capítulos, como anexo final del libro se incorpora el texto íntegro del acuerdo de investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalidad, suscrito entre PSC y ERC. Recomiendo su atenta lectura. No tiene desperdicio. Todos los tópicos del sueño equinoccial del independentismo están contenidos en esta caja de Pandora mal cerrada. Citemos los más representativos:
- Cataluña es una nación.
- El Estado español atenta contra esa realidad nacional, palmaria, judicializando la respuesta a las legítimas aspiraciones catalanas de apurar todas las consecuencias derivadas de ella.
- Los indultos y la amnistía son, en este sentido, insuficientes. Hay que profundizar en la línea que abren, en las siguientes direcciones:
3.1 Celebrando un referéndum de autodeterminación.
3.2 Aprobando un régimen de financiación singular.
3.3 Profundizando en la inmersión lingüística.
3.4 Ejercitando una decidida acción exterior.
El punto 3.4. es particularmente indicativo del grado de esquizofrenia que padece el independentismo. Cataluña –dice el acuerdo– posee capacidad bastante para desempeñar un papel determinante en el contexto internacional. Si hasta ahora no lo ha jugado es porque se le ha negado.
La deriva territorial en la que se halla inmersa la España de hoy no es imputable a los actuales actores políticos únicamente. Estos no habrían podido llevar adelante su hoja de ruta si la misma ruta no hubiera sido inconvenientemente diseñada desde un inicio. En este sentido, han sido muchos los que han contribuido al orden de cosas presente. Y no quisieron (más que no pudieron) reflexionar sobre las consecuencias de sus actos de estado.
Partiendo de una Constitución con evidentes –e inevitables– taras congénitas (estado autonómico generalizado, sistema electoral basado en la circunscripción provincial, régimen foral adulterado, entre otras), la larga noche del franquismo proyectó su sombra sobre los actores políticos –de todo signo– a quienes correspondía desarrollar las previsiones del Texto Fundamental. Pudiendo haber diseñado un orden de cosas respetuoso con la descentralización territorial, sí, pero limitado en su alcance, optaron por extender sus hechuras hasta donde estas dieran de sí. Porque en España, lamentablemente, se nos ha vendido la idea de que para ser demócrata hay que abjurar tanto de la idea de uniformidad territorial como de la de igualdad entre españoles. Es falso, naturalmente. Una simple manifestación –otra más– de la inexorable ley del péndulo que nos atenaza desde la noche de los tiempos.
A pesar de todo esto, soy de los que piensan que la situación actual puede revertirse. Aunque, no nos engañemos, cuanto más tardemos en ponernos a la tarea, más ardua será esta y menos ciertos sus posibles éxitos.
El libro aborda todos los aspectos que han sido determinantes en dicha evolución. Trata, no solo los aspectos tributarios del modelo, sino todo él en su conjunto. He pretendido, además, escribirlo con un lenguaje accesible, explicando asuntos complejos –de los que, en cierta parte, fui protagonista– de forma sencilla. Siguiendo esta pauta, el libro se construye a sí mismo conforme los capítulos avanzan. Al coste de incurrir en ocasiones, es verdad, en lo que los más avezados juzgarán, seguramente, concesiones inadmisibles a la obviedad. Porque no doy nada por sabido. Como suele decirse, parto de cero. En gran medida, pues, el libro es auto contenido.
Es un libro que, por otra parte, toma partido. Vaya, que se “moja”. Su propia portada (una España rota a golpes de pica por individuos diestros en el manejo de instrumentos de demolición) constituye una declaración inicial de principios, clara y directa, en tal sentido.
Un libro sobre financiación autonómica es siempre, por definición, una obra abierta, en permanente discurrir hacia un cierre que no termina de llegar. El momento en donde pongamos el punto y final se verá forzosamente rebasado por la próxima ocurrencia de los gestores públicos. Pero las exigencias editoriales no entienden de procesos inconclusos. Solo conciben obras que concluyen en un tiempo concreto. En este caso, mi finis terrae se sitúa en la propuesta de 175.000 millones que, según parece, el Estado pondrá sobre la mesa en febrero de 2026 a disposición de las Comunidades Autónomas, en su enésimo juego de naipes bilateral-multilateral.
Manuel Santolaya Blay, Inspector de Hacienda del Estado
*Las opiniones expresadas en las publicaciones del blog «NOSÓLOIMPUESTOS» son de la exclusiva responsabilidad de sus autores, pudiendo no coincidir con las de IHE