Una tortilla tributaria: a propósito de la entrada “Baloncesto, procedimientos tributarios, Shakira y la vida”.
Share
Mi madre siempre me decía que no se puede hacer una tortilla sin romper unos huevos (hasta las tortillas francesas, para mí, demandan un par de huevos).
He publicado unas cuantas entradas en el blog “No solo impuestos” donde expreso de forma clara mis opiniones sobre temas esencialmente tributarios. Como he dicho en varias ocasiones, agradezco las críticas fundadas en Derecho a su contenido, y mi voluntad con éstas es buscar temas sugerentes con la finalidad de trasladar, más allá del propio Cuerpo, la función que realizamos en pro del correcto sostenimiento de la Hacienda Pública. Su estilo es más “casual” que en un artículo de investigación y en ellas cabe de todo, o eso pienso yo, aunque, a decir verdad, tampoco es que las piense y repiense mucho; las hago y las envío sin más ceremonia.
También he escrito unos cuantos artículos doctrinales, – casi cien, de hecho – y una decena de manuales de Derecho tributario; en ellos, aunque lógicamente el 99 por ciento es puro estudio tributario, también ha cabido un poco de todo, incluso algún chiste y bromas dirigidas a personas concretas, como los personajes curiosos que pueblan los casos prácticos.
En fin, simplemente quiero explicar que escribo como me gusta hacerlo, a mi manera, y procuro plantear, de una forma un poco diferente en ocasiones, problemas y cuestiones que ofrece el fenómeno tributario.
Ocasionalmente, más en las entradas que en los artículos, alguien me dice que le ha gustado, que le parece bien esto o aquello, que coincide con lo que digo. Me imagino que habrá a quien no le gusten, que habrá quien discrepará, incluso a quien le parecerá que podía dejar de escribir; aunque hasta ahora esos no se habían manifestado directamente ante mí. Están en su derecho, por supuesto, pero los esperaba de uno en uno, como los elogios que vienen de vez en cuando.
Y como así lo hago en muchas ocasiones, también hoy voy a contar una historia en esta entrada, para explicar mi entrada anterior “Baloncesto, procedimientos tributarios, Shakira y la Vida”, que tanto parece haber molestado a algunos (curiosamente, también han llegado felicitaciones y apoyos, y a todos os lo agradezco aquí públicamente). Allá va.
En el periodo entre guerras mundiales se planteaba entre los oficiales de los principales ejércitos de los que habían sido combatientes en la primera guerra y que lo serían en la segunda, un debate, público y abierto, accesible a todos, en las revistas militares, sobre el empleo de los medios acorazados (para que me entiendan y simplificando, los tanques). Puede sorprender que estos debates fueran públicos, y que a ellos tuvieran acceso los que fueron y serían enemigos, aunque, mientras que se mantuvieron en los escritos, los verdaderos enemigos fueran los propios militares de su bando, lectores que discrepaban de las opiniones recogidas.
Entre los generales alemanes alcanzaría especial fama la figura de Heinz Guderian, quien llegó a ser uno más afamados y efectivos jefes de blindados del Ejército alemán. Siendo coronel, en 1937, escribió un Manual llamado “Achtung Panzer” (por si a alguien le interesa, he leído este libro, y, al menos para mí, no es la más recomendable de las obras de Guderian, mucho más distraídas sus Memorias) donde examinaba las principales operaciones realizadas con blindados en la primera guerra mundial, análisis no exento de muchas críticas a la doctrina alemana, y aventuraba las ideas fundamentales para su empleo futuro; ideas que finalmente acabaría adoptando el ejército alemán para las operaciones de la guerra relámpago que sorprendieron al inicio de la Segunda Guerra Mundial.
También en Francia se seguía un debate similar. En este caso, otra vez fue un coronel, de heroico comportamiento en la primera guerra mundial y critico con las tácticas aplicadas por el Estado Mayor en la misma, de nombre Charles De Gaulle, quien escribió una obra titulada “Hacia un ejército profesional” (su obra es de 1934, anterior a la de Guderian, a quien se suele citar junto con Von Manstein como padres de la guerra acorazada, sin embargo) en la que criticaba, por obsoleta, la táctica de defensa estática promovida en ese momento por el Estado Mayor francés, que no había extraído las consecuencias últimas de lo observado en la guerra anterior, y preconizaba un ejército de blindados en operaciones combinadas con la aviación, lo que era en ese momento un ejercicio de puro visionario. Esta obra (y su empeño en defenderla) supusieron que quedara, hasta cierto punto, relegado en su carrera militar. Francia siguió insistiendo en su táctica de la defensa estática con la línea Maginot. Como tantas veces en la Historia, se constató que no solo era una táctica errónea, como se empeñó en demostrar el Ejército alemán, que, después de haber superado a través de las Ardenas el dispositivo defensivo francés, embistió directamente y destrozó la línea Maginot; sino que además estaba mal diseñada, pues se terminaba kilómetros antes de llegar al mar, dejando un hueco por donde entró el ejército alemán, con la famosa división fantasma de Rommel en punta de lanza, hasta Dunkerque.
Aunque todos sabemos como acabó el enfrentamiento de tácticas, lo que no sabe mucha gente es que el ejército francés era considerado el más poderoso del mundo y tenía más medios acorazados que el ejército alemán y más poderosos, pero, ajenos a los comentarios críticos de De Gaulle, mal empleados. Mala actuación significa derrota, pues.
Más curioso todavía es lo que ocurrió en la URSS. El debate también se siguió y se reprodujo allí; no en vano había constituido con Alemania, su futuro enemigo mortal en la guerra, una famosa escuela de carros (la Escuela de Kazán) con la que los alemanes pudieron sortear las limitaciones impuestas por el Tratado de Versalles para entrenar a sus carristas (curiosamente, ese entrenamiento le permitió arrollar a la URSS, al menos al principio de la invasión) y los rusos aprender de los alemanas las tácticas mucho más avanzadas que estos tenían para el empleo de los tanques (en otro giro sorprendente, al final, los tanquistas rusos aplicaron esas tácticas y pudieron hacer valer su superioridad numérica hasta acabar con la Alemania nazi).
Decía que más curioso porque aquí tenían dos ejemplos prácticos del empleo de los medios acorazados. En la guerra de España los medios acorazados que la URSS envió al ejército republicano (mucho mejores y más numerosos que los recibidos por el ejército nacional) empleados de una forma un tanto deslavazada, no permitieron ningún cambio significativo en el curso de la guerra. Sin embargo, cuando los japoneses, asentados en Manchuria, cometieron la insensatez de desafiar a la URSS, pensando que sería un remedo de la guerra ruso-japonesa de 1905, recibieron una paliza monumental en Jaljin Gol del general Zhukov, que aplicó las técnicas modernas de tropas mecanizadas. Ante esos dos ejemplos prácticos aparentemente divergentes, una vez más el mantenimiento del statu quo se impuso, al menos al principio de la guerra, frente a los críticos e innovadores, lo que condujo al desastre inicial de la URSS. Quizás se pueda entender porque el principal impulsor de las nuevas ideas había sido Tujachevski, mariscal de la Unión Soviética, a quien se consideraba un gran estudioso y estratega innovador, pero que cayó en desgracia y fue asesinado por orden del “gran jefe” Stalin en la Gran Purga del Ejército Rojo. Para quienes no lo sepan, el mariscal Zhukov, también defensor de esas ideas, sobrevivió de casualidad a la purga y solo con dos dientes menos después de una “entrevista amistosa” con los miembros del NKVD que velaban por la integridad intelectual del ejército comunista.
No creo que Guderian, De Gaulle o Zhukov tuvieran, cuando se enfrentaron a la jerarquía militar y a algunos de sus compañeros con sus ideas y exponiendo los defectos en sus organizaciones, otra voluntad que la de mejorar sus respectivos ejércitos, es más, demostraron con hechos posteriores que así era. Cierto es que, además, tenían la razón, y por eso los traigo a colación; aunque podían haber estado equivocados, pero no por ello sería menos cierto que su voluntad era pura y de mejora, lo que no les sirvió para evitar las críticas.
También es un hecho que, si bien nos consta que se les denostó cuando presentaron sus ideas, no son tan conocidos quienes fueron los críticos; quizá salvo en el caso de De Gaulle, a quien por su defensa de esa propuesta de cambio de dirección para su organización lo abandonó el mariscal Petain, que había sido su valedor hasta entonces. ¿Sería entonces ser un jugador de ventaja recordar como acabó el mariscal Petain y los que le siguieron?
Como algo de mis historias extraigo para mis lectores, hoy procederé con cuidado —que no quiero más críticas— y procuraré obtener una lección positiva y otra negativa: saca más quien no se mueve y no se arriesga, aunque con ello renuncie a ayudar, y el blog tiene más repercusión de la que yo pensaba. ¿Cuál es la positiva y cuál la negativa? Lo dejo a su discreción. La entrada “Baloncesto, procedimientos tributarios, Shakira y la Vida” también hablaba, para mí, de cosas positivas y negativas, y dejé a criterio del lector valorarlas, pretendiendo que lo tuvieran presente para elegir un camino a seguir. Pero, ya se sabe, ante un vaso que está hasta la mitad relleno de líquido, hay quien elige ver un vaso medio lleno y quien prefiere verlo medio vacío.
Sin embargo, cuando la leyó la entrada quien más me conoce, simplemente vio el vaso y sentenció con una gran verdad: querías hablar del Valencia Basket y su final, todo lo demás es accesorio. Accesoriedad que, para algunos, ha sido mala idea.
En fin, concluyo otra vez: ¿sabían ustedes que el Valencia Basket es el equipo más nacional de los que acuden a la Final Four? Hasta seis jugadores nacionales, por mi orden de preferencia: Josep Puerto, capitán del equipo, compañero y amigo de mi hijo Javi en la cantera de Valencia Basket —sus padres son amigos míos, así que no puede dejar de ser mi favorito—; Sergio “Larry” De Larrea, el mayor talento que ha dado la cantera de Valencia Basket y, si no lo estropea Pedro Martínez —que ya lo ha intentado—, un jugador con posibilidades reales de llegar a ser una estrella mundial; Pradilla, un jugadorazo, listo como el hambre y habilidoso como pocos, al que solo unos centímetros de menos le han separado de ser un jugador de talla NBA; Xavi López-Aróstegui, que tiene sus cosillas: es el vaso medio lleno o medio vacío del equipo, y ahí lo dejo; y Yankuba Sima e Isaac Nogués, a quienes hemos visto poco en la cancha y por eso ni les doy ni les quito. (No incluyo en esta lista a Álvaro Cárdenas porque ha regresado de una cesión y no está inscrito para la Euroliga). Una razón más para que nuestros lectores —muy posiblemente mayoritariamente españoles— apoyen en esta Final Four al Valencia, como el equipo más español al que pueden seguir.
Javier Bas Soria. Doctor en Derecho. Inspector de Hacienda del Estado
*Las opiniones expresadas en las publicaciones del blog «NOSÓLOIMPUESTOS» son de la exclusiva responsabilidad de sus autores, pudiendo no coincidir con las de IHE
Qué bueno Javier. ¡Ojalá el Valencia Basket haga historia!
Realmente es una auténtica gozada leerte, Javier. Es un orgullo compartir ancestros.