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Amanecer en El Robledal: crónica del IV Torneo de Golf del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda

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Poco después del amanecer del 18 de abril, dio comienzo en el campo de “El Robledal”, el IV Torneo de Golf del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado.

Una treintena de compañeros se reunieron para disfrutar una vez más, de una agradable jornada de golf, gracias a la organización de David e Íñigo. Este año hemos vuelto a contar con compañeros de todas las edades y categorías, es decir, jugadores normales y auténticos cracks que están en otra liga. Además, como novedad, en esta edición se han sumado algunos compañeros de la Escuela, que han podido disfrutar de una buena jornada de golf con quienes serán sus compañeros cuando terminen su periplo formativo.

Aguardaba a los competidores un recorrido situado a las afueras de Alcalá de Henares, pasado el monte Gurugú y cercano a la linde de la provincia madrileña. Al menos en esta ocasión el tiempo era propicio, no como el del II Torneo, que algunos recordamos celebrado bajo dos inmensos aguaceros primaverales.

Tras el protocolario aviso de salida, dio comienzo la partida en un campo no exento de dificultades. Además de las recurrentes cuestas y ascensiones, exigentes para los no afortunados con buggy, eran varias las zonas en las que la bola podía quedar sepultada, escondida y atrapada, debido a los estratégicos estanques y áreas de maleza y barro situadas en el trazado. Había lagos que en su interior seguramente atesoren más bolas que las que se puedan guardar en un almacén.

Algunos golpes al green acabaron reposando traicioneramente en bunker. Aquí se comenzó a advertir que en este campo no había bunkers, sino trincheras, y que en algunos de ellos incluso el agua había hecho acto de presencia. No obstante, ningún jugador de golf se arredra ante un bunker con el suelo más duro que el cemento o una bola accesible desde un charco.

Una vez sacada la bola de uno de estos simpáticos búnkers quedaba confiar en que el golpe de approach hiciera caer a la bola a plomo en el green. No obstante, los greens eran algo irregulares y no era extraño encontrarse con algunos que eran pistas de patinaje disfrazadas de alfombra verde y con otros más duros que el rough.

Aun así, ante tales difíciles circunstancias el compañerismo en cada partida fue la seña que garantizó la contribución al éxito de cada golpe.

A mitad de la partida, una sección de jugadores tuvo incluso tiempo de hacer safari fotográfico avistando un orondo lince paseándose como dueño y señor de la calle. Los numerosos conejos que pueblan el campo le sirven de alimento que seguro puede obtener sin mucho esfuerzo.

Circundados por una melodía de cantos de carboneros, pitos ibéricos, el tamborileo de los picos picapinos y los vuelos de los milanos reales, la partida transcurría en los últimos nueve hoyos con el sol en su cenit incorporando el calor como nuevo factor de exigencia de la jornada.

Acostumbrados los golfistas al rudo trato que daba el campo en la primera parte, la segunda ya era un tú a tú con el recorrido, como diciendo: ya sé que tienes tees ciegos, dodlegs escondidos, bunquers traicioneros y hoyos y trampas por doquier. Pero no importa, el golf se aprende desde el barro, como venía a decir Ben Hogan. Y desde el barro se puede mejorar en este fantástico deporte.

Tan fastidiosa era a veces la ubicación del rastrillo del bunker que la mala suerte quiso que a algún jugador la bola se le frenase entre sus dientes. No obstante, el jugador de golf ya se había hecho callo y un último esfuerzo sería clave para lograr una victoria, aunque fuese moral.

Tras varios litros de agua y pausas de aprovisionamiento, el recorrido terminaba en un curioso hoyo 17 corto protegido por una pareja de patos, y finalizaba en un largo hoyo 18 con exigente subida, de forma que al llegar a pisar el paño del green y embocar la bola en con el último putt, la jornada estaba concluida, dando paso a la celebración por haber completado el recorrido.

Para finalizar, cabe hacer mención al palmarés: Fernando Baranda, campeón en scratch y por handicap; Sofía de Juan, campeona femenina; Fernando Gurrea, premio al drive más largo (hoyo 8); Javier Garde, premio al mejor approach (hoyo 9).

Enhorabuena a los ganadores, muchas gracias a los organizadores, y enhorabuena a todos por la participación.

Larga vida al golf.

Antonio Morales Martín, Inspector de Hacienda del Estado.

*Todas las opiniones expresadas en las publicaciones del blog «NOSÓLOIMPUESTOS» son de la exclusiva responsabilidad de sus autores, pudiendo no coincidir con las de IHE 

 

 

 

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