El éxito del Seat 600
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El mítico coche SEAT 600 salió de la fábrica de SEAT en la Zona Franca de Barcelona en el año 1957 y se convirtió en un icono para la clase media española.
Todos los que peinamos canas recordamos la imagen de este vehículo en periódicos, revistas y películas de la época, cargado hasta los topes, con las maletas arriba, los niños y los mayores entre los huecos del equipaje y dispuestos a iniciar el traslado estival al pueblo o a la playa. ¡Y es que el 600 podía con todo!
El SEAT 600 causó furor, fue el coche más vendido de todos los tiempos hasta el punto de tener una lista de espera de hasta 4 años para acceder a su compra.
Acaparó titulares como “símbolo del desarrollismo en España en los años 60”, “pilar de la motorización española”, “coche que cambió el concepto de vacaciones”, “capaz de movilizar a un país sobre ruedas” …
Los trabajadores de SEAT despidieron el último 600 con una pancarta que ponía “naciste príncipe y mueres rey”.
SEAT (Sociedad Española de Automóviles de Turismo) fue fundada como empresa pública por el desaparecido Instituto Nacional de Industria (INI), junto a otras grandes empresas dedicadas a la electricidad, a la producción de hierro, acero, aluminio o a la industria petroquímica. Entre los años 1941 y 1980 el INI constituyó el grupo empresarial más grande e importante de España y desapareció en 1995, siendo sus funciones asumidas por la SEPI.
El 3 de agosto de 1973 el mítico utilitario dejó de fabricarse. En ese momento la compañía automovilística tenía más de 30.000 trabajadores y ya era la primera empresa de Cataluña (puesto que mantiene ahora, aunque tenga algo más de 14.000 empleados). En 1986 SEAT se privatizó y el grupo alemán VOLKSWAGEN adquirió una participación mayoritaria de la compañía.
Es innegable que el SEAT 600 fue un superventas. Pero lo que no nos cuenta ningún titular es que hasta bien entrados los años 70 la industria española productora de vehículos de turismo gozó de un férreo proteccionismo, de un paternalismo estatal articulado mediante un sistema de cupos y aranceles.
Los coches extranjeros sólo llegaban de la mano de diplomáticos, emigrantes o privilegiados a los que se otorgaba una licencia especial de importación. Los coches que llegaban del exterior eran gravados con casi un 60%. Esta situación empieza a cambiar hacia 1978, cuando se van reduciendo los aranceles aplicables a los turismos importados y se va liberalizando progresivamente el sector para adaptarlo a las normas de la CEE. Aranceles que desaparecen entre países de la CEE con la integración de España como miembro de pleno derecho, lo que supuso la libre circulación de productos entre los estados miembros.
Sin querer negar las bondades del SEAT 600, es innegable que este milagro económico no sólo fue fruto de las prestaciones de este vehículo. Este éxito hubiera sido imposible sin el apoyo institucional prestado a esta industria en Cataluña desde sus comienzos y durante su andadura, pues ¿quién era el guapo que podía comprar un coche de Italia o Alemania, aunque fueran más baratos?
Pues este paternalismo estatal lo hemos pagado todos los españoles. Este éxito de SEAT ha sido gracias al esfuerzo de todos, desde los propios trabajadores de SEAT (pues muchos procedían de otras partes de España), hasta los compradores del vehículo, quienes, si bien podían adquirir otros modelos nacionales, no tenían la posibilidad de comprar vehículos extranjeros.
Actualmente Cataluña ocupa una posición líder en el sector automovilístico. La fabricación de sistemas y componentes para la automoción, tradicionalmente arraigado en Cataluña aglutina el 35% de la cifra de negocio generada por el sector en el conjunto de España y el 31% del empleo (fabricación de componentes, piezas y accesorios para vehículos de motor y sus motores). La mayoría de las empresas se concentran en las comarcas del Vallés Oriental y Occidental, Bajo Llobregat y el Barcelonés.
Y, partiendo de este ejemplo, que es relativamente reciente, creo que debemos recordar que a lo largo de la historia han sido varios los sectores productivos que se han visto amparados por políticas proteccionistas del gobierno de turno para favorecer el crecimiento de sectores como el textil, el metalúrgico o la construcción naval. Y detrás de estas políticas proteccionistas se encuentra una idea de unidad, de pertenencia a un país, de apoyo mutuo y de solidaridad. Principios que nos han acompañado históricamente y que el acuerdo de investidura entre el PSC y ERC que propone el denominado “modelo de financiación singular de Cataluña” pretende romper olvidando los beneficios obtenidos y la riqueza generada en su territorio al formar parte de esta unidad llamada España.
Blanca Zaera Sanz. Inspectora de Hacienda del Estado
*Las opiniones expresadas en las publicaciones del blog «NOSÓLOIMPUESTOS» son de la exclusiva responsabilidad de sus autores, pudiendo no coincidir con las de IHE
Vivimos momentos de ausencia de principios, de valores y desde luego hay una carencia absoluta del principio de solidaridad. Ánimo y gracias por este artículo.
Buenos días.
Muchas gracias por tu brillante referencia al éxito del Seat 600 como ejemplo de lo que significa nación y vida en común.
A mi modo de ver, el proteccionismo económico en España ha contribuido al crecimiento, al igual que en otros lugares, pero innegablemente ha generado y fomentado desigualdades en la población que al final es la que ha soportado, y pagado, el coste del desarraigo, y la marginación del emigrante en su propia tierra. No caigamos de nuevo en la insolidaridad del pasado, por favor.